El gobierno capitalino capacita en el saneamiento de bosques del suelo de conservación afectados por el escarabajo descortezador
* 406 técnicos y brigadistas ya han intervenido poco más de mil árboles; son tres mil los afectados
* El objetivo es implementar una metodología científica para enfrentar la presión del cambio climático, la escasez hídrica y la fragmentación urbana
Con el propósito de desarrollar una plataforma de capacitación autogestiva basada en evidencia científica y diagnóstico participativo, la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI), en colaboración con la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (Corenadr), y la coordinación del Laboratorio de Descortezadores de la Colección Nacional de Insectos (CNIN) del Instituto de Biología de la UNAM, abrieron un espacio para atender las necesidades de preservación de los bosques de Abies religiosa (oyamel) y Pinus spp (varias especies de pinos) en las zonas de suelo de conservación de la Ciudad de México que actualmente enfrentan una presión sin precedentes debido al cambio climático, la escasez hídrica y la fragmentación urbana.
En este escenario, los insectos descortezadores, principalmente de los géneros Dendroctonus e Ips, han pasado de ser reguladores naturales a protagonistas de brotes epidémicos severos. Actualmente, el manejo de estos insectos recae en 350 brigadistas y 56 técnicos, cuya labor es vital para la resiliencia forestal, pero que a menudo carece de una base científica actualizada que permita una gestión más allá de la extracción de madera.
Por ello, el doctor Francisco Armendáriz Toledano reunió a estudiantes, maestros, técnicos y brigadistas para difundir los objetivos del proyecto “Centro virtual de información y capacitación comunitaria para el manejo de escarabajos descortezadores en las áreas de conservación de la Ciudad de México” y la plataforma que se está desarrollando para ese fin, los cuales consisten en evaluar el nivel de conocimiento y la percepción que se tiene sobre el manejo de los bosques en el total del personal técnico-operativo (que asciende a 406 personas), con el objetivo de romper la brecha entre el conocimiento taxonómico-ecológico y la ejecución técnica, además de revalorizar la figura del brigadista y el técnico, transformándolos de ejecutores de saneamiento en observadores activos del bosque, capaces de generar datos valiosos y tomar decisiones fundamentadas en la ecología de los insectos descortezadores.
Haciendo énfasis en la pérdida de información de gran valor en el campo y en el bosque por falta de criterios de observación científica –“como plantar especies de árboles en zonas ajenas a su ecosistema”—, el especialista externó su preocupación por la capacitación que actualmente se da a los brigadistas pues carece de sistematización, lo que además de generar dispersión, no considera la percepción ni los conocimientos de las personas que habitan o trabajan en los bosques. Señaló que como resultado de ello se presenta un manejo reactivo en lugar de preventivo, así como una limitada capacidad de monitoreo de estas zonas.
La metodología con la que se llevará a cabo este proyecto se divide en tres etapas, que comenzarán con la aplicación de cuestionarios para reconocer los alcances y limitaciones del conocimiento comunitario, continuará con el desarrollo de materiales didácticos que vinculen el saber científico con el local, y culminará con la creación de una plataforma digital educativa con diversos niveles de accesibilidad para la gente que trabaja en estas zonas.
La doctora Virginia León Regagnon, secretaria académica del Instituto de Biología, en nombre de la doctora Susana Magallón Puebla, directora del Instituto de Biología, agradeció a la SECTEI y a Corenadr por conjuntar esfuerzos para atender la salud de los bosques de las zonas de conservación en la Ciudad de México.
Por su parte, el ingeniero Mariano Victorino Salazar, director de Ciencia, Humanidades y Transferencia del Conocimiento en SECTEI, comentó la importancia estratégica de entender la biodiversidad que hay en la Ciudad de México, de no destruir los ecosistemas ni manipularlos “ya que puede generar desbalances graves en los bosques o campos”, y declaró que la SECTEI respalda toda investigación y proyecto que tenga que ver con la protección y salud de los ecosistemas en la capital del país.
Diana Inés Allende Yáñez, jefa de la Unidad Departamental de Operaciones y Desarrollo Científico en SECTEI, expuso los detalles del apoyo económico para la realización de este proyecto en conjunto con Corenadr y las comunidades adyacentes a los bosques y campos, mientras que Rocío Penélope Montiel Bustos, directora de Preservación y Restauración de los Recursos Naturales de Corenadr, informó sobre la atención que los brigadistas han dado a mil 56 árboles que presentan problema, sin embargo comentó que dimensionando que son tres mil los afectados, apenas llevan una tercera parte, señalando que esta capacitación es fundamental para cumplir los objetivos.
El evento finalizó con un corte de listón para simbolizar la inauguración del proyecto, y con la entrega de certificados a los primeros brigadistas y observadores que ya se han capacitado y participado en este esfuerzo de preservación.