SECTEI e instituciones homólogas de Morelos, Estado de México y Michoacán firman acuerdo para desarrollar protocolos orientados a preservar el bosque de agua
* 24 millones de habitantes de las zonas urbanas dependen de este ecosistema
* Los desarrolladores inmobiliarios, la tala clandestina y grupos del crimen organizado amenazan su existencia
En el marco de la consulta pública del Plan General de Desarrollo de la Ciudad de México 2025-2045, el titular de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México (SECTEI), Pedro Moctezuma Barragán, firmó un acuerdo de colaboración en ciencia e innovación con sus homólogos de Michoacán, Estado de México y Morelos para impulsar la investigación orientada al cuidado del bosque de agua y los ecosistemas naturales que alojan las cuatro entidades.
Durante el Foro Bosque de Agua, evento público cuya convocatoria se difundió con antelación vía redes sociales y el portal de la dependencia para que cualquier ciudadano u organización social pudieran participar, se celebró el convenio que además del titular de la SECTEI firmaron Alejandra Ochoa Zarzosa, directora general del Instituto de Ciencia, Tecnología e Innovación (ICTI) del estado de Michoacán; Víctor Daniel Ávila Akerberg, titular del Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (Comecyt); y el director general del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos (CCyTEM), Jaime Eugenio Arau Roffiel.
El foro y el convenio se realizaron en la sede Santa Fe de la Universidad Iberoamericana, la cual forma parte de la Red Ecos de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación impulsada por el Gobierno de la Ciudad de México a través de la SECTEI para articular a universidades, centros de investigación y otras instituciones a fin de fortalecer la colaboración en educación, ciencia, tecnología e innovación en la capital.
El convenio busca que las y los investigadores de esas entidades construyan alternativas sólidas de interconectividad para sus procesos de investigación, fundamentadas en metodologías participativas, interinstitucionales e interdisciplinarias que permitan abordar la complejidad de este ecosistema regional, el cual se extiende por diversas cordilleras que contienen áreas naturales protegidas y otras zonas de protección estatales y federales.
En el texto del convenio, se propone ampliar los actuales límites del bosque de agua a otros corredores a fin de promover su conectividad: el suelo de conservación de la Ciudad de México; en el Estado de México la Sierra de las Cruces, Parque Estatal Otomí-Mexica, la porción occidental de la Sierra Nevada Parque Nacional Popo-Izta, el Nevado de Toluca, las cuencas de los ríos Valle de Bravo, Malacatepec, Tilostoc y Temascaltepec, y compartiendo con Michoacán, la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca. Hacia Morelos comprendería la Sierra de Chichinautzin, y los parques nacionales Tepozteco y Lagunas de Zempoala, mientras que en Puebla abarcaría la porción oriental de la Sierra Nevada del Parque Nacional Izta-Popo.
En la jornada también participaron representantes de 12 comunidades de pueblos originarios y grupos agrarios de las cuatro entidades, además de Puebla, quienes compartieron su experiencia sobre los factores ambientales y sociales que ponen en riesgo al bosque de agua de las cuencas del Valle de México y del Valle de Toluca, el cual provee de agua dulce a más de 24 millones de personas que habitan las zonas urbanas de la región, entre ellas a la Ciudad de México.
Externaron que la presión que los desarrolladores inmobiliarios, los talamontes, la operación de cárteles del narcotráfico y proyectos turísticos sin regularización ejercen sobre la zona, han alterado el ciclo hidrológico, agudizado por el calentamiento global, provocando la proliferación de insectos que normalmente son positivos para renovar los bosques pero ahora se han convertido en plagas que dañan a los pinos, oyameles y otros tipos de árboles que crecen en la zona.
El encuentro permitió integrar un diálogo colectivo en torno a las medidas que han tomado al tratar de contener la acción de grupos de interés, y como poseedores del territorio, externaron sus preocupaciones y problemáticas sobre la preservación y conservación de este ecosistema, enfatizando la urgencia de que el tema sea tratado con prioridad en la agenda pública de los gobiernos federal y locales, e invitando a los jóvenes a actuar con determinación uniéndose a estos esfuerzos y difundiendo la importancia vital del bosque de agua.
Finalmente, el evento cerró con una mesa de trabajo a la que también se integraron académicos e investigadores de instituciones como la UNAM, la Universidad Autónoma del Estado de México, la UAM y el Centro GEO quienes resaltaron no solo la riqueza hídrica, sino también la riqueza cultural y la gran diversidad biológica sin la cual no pueden sobrevivir las zonas metropolitanas. Además de presentar propuestas, iniciativas y estrategias para salvar, preservar y fortalecer el manejo integral del bosque de agua, los especialistas coincidieron en la necesidad de superar las limitaciones administrativas si se considera a la cuenca hidrológica como un sistema vivo, combatiendo la fragmentación del ecosistema y garantizando la funcionalidad hídrica que da vida a la región central del país.